Dentro de la clasificación que utiliza la Organización Mundial de la Salud cuanto trata de la prevención de las enfermedades y tomando como punto de referencia el accidente de tránsito, se pueden diferenciar cuatro tipos de Seguridad Vial: primaria, secundaria, terciaria y cuaternaria.
Seguridad primaria: Pretende evitar que se produzca el accidente de tránsito, y lógicamente son medidas que actuarán antes que éste ocurra.
Seguridad secundaria: Cuando se ha logrado evitar el accidente de tránsito se trata de conseguir que no se produzcan lesiones o que sean lo más leves posibles. Estas medidas consisten fundamentalmente en evitar o proteger las partes lesivas del vehículo -volante, tablero, salientes, etc.-; o de la vía -obstáculos próximos, barreras, postes, etc.; conseguir que la energía liberada en el impacto se disipe -carrocerías con deformación progresiva-; evitar que los ocupantes queden atrapados -habitáculo indeformable-; y la utilización de mecanismos específicos de protección -cinturón de seguridad, bolsa de aire, casco en las motocicletas, etc. Todas estas unidades muestran su operabilidad y utilidad mientras ocurre el accidente de tránsito.
Seguridad terciaria: El accidente de tránsito ha ocurrido y se han producido lesiones; este tipo de seguridad tiene como objetivo conseguir una atención rápida y eficaz de las mismas. Las medidas consisten fundamentalmente en aplicación de primeros auxilios a las víctimas -aunque para ello sería necesario que las técnicas básicas fueran conocidas por la totalidad de los ciudadanos-. Evacuación rápida de las víctimas a centros preparados para atender las lesiones existentes; medios de transporte suficientemente equipados y con personal capacitado; preparación de profesionales en estas materias; actualización de medios técnicos, etc. Estas medidas se ponen en marcha después de ocurrido el accidente.
Seguridad Cuaternaria: En los accidentes de tránsito se ve, con relativa frecuencia, que pese a los esfuerzos realizados en la atención de las lesiones, no se consigue la restitución integral de las víctimas, al quedar diversas secuelas tras la curación de las lesiones, y, por ello, se hace precisa la existencia de la seguridad cuaternaria, cuyo fin es la recuperación de estas secuelas y la total reinserción social de los heridos. Esta rehabilitación no debe entenderse exclusivamente desde el punto de vista físico, sino que muchas veces, dadas las características de las víctimas, -jóvenes y con un buen estado de salud previa al accidente- y lo que representa el accidente, será necesario una rehabilitación psíquica.