El aprender a conducir un vehìculo, ciclomotor o automóvil según las distintas legislaciones de los países, pone al adolescente en una situación nueva que añade a la anterior la responsabilidad del control de la velocidad, la de compartir la calzada con otros usuarios y el aceptación a las normas impuestas por el Código de la Circulación.
Las conductas de riesgo en la adolescencia están más relacionadas con modos de vida, que con un dominio de conocimientos propiamente dichos.
Técnicas de autocontrol, toma de decisiones, técnicas de interacción social, cambio de actitudes, entrenamiento en asertividad son fundamentales en una formación vial adecuada del adolescente.