Es mejor prevenir que curar.
Es mejor prevenir que lamentar.
Es mejor prevenir que lamentar no poder curar.
Todas frases ciertas y legendarias. Y de un gran sentido común. Las lamentaciones posteriores nunca consiguen deshacer el daño causado. Es increíble algunas cosas que se observan en las calles argentinas. El desprecio al riesgo, la soberbia, la sensación de superioridad, empatía nula y la falta de respeto por los demás y las normas de circulación son rasgos típicos de un mal conductor o lo que es peor de un conductor que cree que es bueno. Reconozcamos los errores y tengamos humildad para corregirlos. Hagámoslo ahora que estamos a tiempo. Después puede ser tarde. Es fácil criticar y decir que las culpas son de los otros. La realidad es que antes de criticar...hay que hacer autocrítica.
Fernando Alberto Ulloa